Les encanta ir a la piscina y pasear por el municipio. Sus familias de acogida nos cuentan lo enriquecedora que es la experiencia para ambas partes.
Cuatro niños saharauis están pasando este verano en Doña Mencía, gracias a la solidaridad de cuatro familias de nuestro pueblo. Son Mariam, Muna, Jaled y Salma. Ellos dicen que aquí se lo pasan genial y que les encanta ir a la piscina. Pero lo cierto es que su llegada, con el programa Vacaciones en Paz, significa mucho más.
Esta iniciativa, cursada a través de la Asociación Menciana de Amigos de los Niños Sahararuis, les permite también asistir a distintas revisiones médicas, acceder a una alimentación diferente, aprender nuestro idioma, convivir con familias y niños españoles, alejarse del calor del desierto en verano, participar en un enriquecedor intercambio cultural, mantener viva la causa saharaui y sobre todo, disfrutar de una experiencia que nunca olvidarán.
Así lo cuenta Abdul. El vino a Doña Mencía varios años durante su infancia y recuerda con cariño los veranos que pasó en nuestro pueblo gracias a la familia de Paco y Felisa. Han pasado veinte años y ha vuelto con la intención de optar a nuevas oportunidades laborales en España. Tal y como explica, aunque las condiciones en los campamentos de refugiados de Tinduf han mejorado con el paso del tiempo, allí la situación continúa siendo dura, las opciones laborales muy escasas y los productos tienen un coste muy elevado.
Ana e Isabel traen actualmente niños de acogida porque sus padres también acogieron cuando ellas eran pequeñas. También para las familias de África y de Blanca está siendo una experiencia muy bonita que recomiendan al resto de vecinos. “Es una experiencia que nos hace cambiar la percepción del mundo,” comentaba Isabel Rubio.
Tal y como han confirmado desde la Asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui, este año la subvención de 1.000 euros que reciben del Ayuntamiento de Doña Mencía, la destinarán íntegramente a la compra de medicamentos, muy difíciles de conseguir en los campamentos.



