Desde la cooperativa estiman que cuando comenzó el temporal, todavía quedaba en torno a un 40% de la cosecha por recolectar. Además, la lluvia y el viento han tirado al suelo parte importante de ese fruto.
Tras Ingrid, Joseph y Kristin, febrero comienza con una nueva borrasca: Leonardo. Las precipitaciones no cesan y continúan llegando acompañadas de fuertes rachas de viento. Este lunes han sido de hasta 89 kilómetros/hora a las diez de la mañana. Además, según las previsiones, continuará lloviendo toda la semana.
Las inclemencias meteorológicas complican retomar la recolección de aceituna en nuestro pueblo. Según estimaciones de la Cooperativa Olivarera Nuestra Señora de la Consolación, cuando el tren de borrascas hizo presencia, quedaba por recoger en torno a un 40% de la cosecha. Es decir, nueve millones de kilos de fruto ya han sido molturados, pero esperaban recibir en la almazara, al final de la campaña, otros seis millones más.
La lluvia y el viento han tirado al suelo mucha aceituna. El gerente de la cooperativa, Fernando Ruiz, calcula que en enero ha podido caer a la tierra cerca de un 40% de la que permanecía en los olivos. Parte del fruto caído se podrá aprovechar para elaborar aceite de oliva, pero ya no serán vírgenes extra. “Esto va a desembocar en un aumento de precio de los vírgenes extra“.
Debido al actual temporal, Ruiz no se atreve a realizar una previsión de cosecha final en Doña Mencía. Lo que si tienen claro, desde la almazara y desde entidades como la Asociación Española de Municipios del Olivo, es que los aforos iniciales se van a ver reducidos.
“Estas lluvias tan abundantes tienen una doble interpretación. Una buena porque estamos poniendo las bases para la próxima cosecha, y una mala, porque están retrasando y complicando la recolección“.



